Partiendo de la última revisión de la obra modificada por el mismo Kempinski, hemos querido poner el acento en el desarrollo de la acción entre paciente y terapeuta, en el tratamiento de lo que, posiblemente, será la dolencia más común del ser humano en los próximos años: la depresión y sus consecuencias. Posiblemente más del 25% de la población adulta actual, en algún momento de su vida ha consumido algún tipo de antidepresivos. ¿Cuáles son sus causas? El mundo moderno ha cambiado, ya no nos sirven las medicinas que nos vendían para los remedios del alma enferma, porque lo único que consiguen es agravar la enfermedad que padecemos. «La protagonista de la obra, Stephanie, encontró un verdadero propósito en su música, pero ese propósito desaparece en un cierto momento para siempre, suponiendo una profunda pérdida para ella y quebrándose su valor para enfrentarse con la vida. Sin embargo, vivir quiere decir evolucionar y es posible que ella sea capaz de entrar en otra dimensión más allá de las coordenadas que nos hemos trazado los humanos hasta ahora. Posiblemente el final quede abierto ante el espectador activo, pero también puede que quede en el aire la siguiente pregunta: “¿qué pasaría si repentinamente nos encontráramos en un mundo carente de toda actividad artística?” ¿Si tal cosa ocurriera, que pasaría?»En nuestra puesta en escena hemos querido poner el foco en esa reflexión, un trabajo escénico en el que lo fundamental es la desnudez de los actores en el marco de una terapia en la que el espectador es sujeto activo en un emocionante combate, si así se puede mencionar, entre la paciente Stephanie y un doctor que cruza toda clase de límites que hasta ahora se consideraban inviolables.
SOBRE EL ESPECTÁCULO
Los descubrimientos más sorprendentes, como el mundo de la cuántica y el dominio de la técnica, nos han colocado en un mundo enteramente nuevo, y más que nunca el ser humano necesita encontrar nuevos propósitos para seguir en este universo absurdo. Los propósitos o razones que nos habíamos dado durante siglos ya no nos sirven.»
