de Brian Friel
de Tom Kempinski

Esta PLATAFORMA invita a participar y compartir este punto de encuentro a creadores y espectadores en torno al hecho teatral.
En el vídeo vemos a Juan Pastor ensayando en 2011, su versión de la novela de Chéjov TRES AÑOS en el Teatro Guindalera. Con Raúl Fernández, María Pastor, Alicia González, José Bustos y José Maya.
Aunque la Compañía Guindalera cesó su actividad en 2025, esta PLATAFORMA GUINDALERA permanece abierta para mantener vivo nuestro admirado CLUB DE ESPECTADORES, informando de los nuevos avatares que emprenden unos y otros.
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Más información: teatro@guindalera.com
La obra evoca cálidamente y con un gran sentido del humor el paisaje interior de una familia irlandesa en 1936. Hay en la obra un acto de piedad, un cálido tributo y a la vez un lamento por la memoria de aquellas “bravas mujeres”, antepasadas nuestras, de excelentes cualidades, que ahogadas en una forma de vida que paradójicamente trataban de mantener.
La fuerza de la obra está en la distancia que existe entre la calidez de los sentimientos que comparten entre sí con el público y la desesperación que habita en sus vidas, vidas que reciben un tremendo impacto al estar situadas en el vértice del cambio de una cultura rural a una cultura capitalista moderna.
A pesar del dolor que lleva consigo, la obra es optimista, pues es un canto al nuevo mundo, por alguien que lucha por asumir los desafíos de una era nueva. Y en esa constante y amorosa revisión de su pasado, su protagonista Michael al acudir al brillo otoñal de su memoria, nos cuenta que sus recuerdos aparecen bailando como si el lenguaje pareciera no existir, como si las palabras rendidas al movimiento ya no fueran necesarias.
Juan Pastor.
La obra evoca cálidamente y con un gran sentido del humor el paisaje interior de una familia irlandesa en 1936. Hay en la obra un acto de piedad, un cálido tributo y a la vez un lamento por la memoria de aquellas “bravas mujeres”, antepasadas nuestras, de excelentes cualidades, que ahogadas en una forma de vida que paradójicamente trataban de mantener.
La fuerza de la obra está en la distancia que existe entre la calidez de los sentimientos que comparten entre sí con el público y la desesperación que habita en sus vidas, vidas que reciben un tremendo impacto al estar situadas en el vértice del cambio de una cultura rural a una cultura capitalista moderna.
A pesar del dolor que lleva consigo, la obra es optimista, pues es un canto al nuevo mundo, por alguien que lucha por asumir los desafíos de una era nueva. Y en esa constante y amorosa revisión de su pasado, su protagonista Michael al acudir al brillo otoñal de su memoria, nos cuenta que sus recuerdos aparecen bailando como si el lenguaje pareciera no existir, como si las palabras rendidas al movimiento ya no fueran necesarias.
Juan Pastor.