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Una visión personal de Juan Pastor en el marco de la obra de William Luce.
María Pastor sumergida en el personaje de Emily, descubre en el aislamiento voluntario de la poetisa, el paralelismo vivido por ella misma en la pandemia, convirtiendo su confinamiento en algo creativo y revelador.
La obra es una delicada exploración de la vida de la autora estadounidense en varios momentos de su experiencia vital desde los 15 años cuando estaba llena de esperanza y éxitos, hasta su muerte a los 56 añ0s, recluida en casa y con la puerta cerrada a la sociedad.
En la puesta en escena hemos querido marcar que la poesía de Dickinson a lo largo de su vida se debatió entre el deseo de alcanzar la felicidad y el anhelo por conocer el misterio de la vida en un asilamiento que nos evoca algunos ecos de nuestra realidad vivida no hace mucho….
Por eso en nuestra versión intentamos que la esencia poética de la autora gane en intensidad al situarla en un lugar indefinido y de un tiempo atemporal convirtiendo el drama en algo más alegórico y lirico.
Cuando nuestra poetisa habla de un pasado que vivencia en un presente eterno y reflexiona sobre él, escuchamos un eco de esa realidad por la que hemos transitado obligados por ese aislamiento impuesto por la pandemia. Hemos vivido en esa especie de eternidad obligada pero con la ventaja de estar representando la experiencia humana con sus miedos y anhelos y a veces incluso, nos hemos topado con ese éxtasis de la vida al que se refirió Emily en su obra poética.
Emily Dickinson se debatió entre el deseo de alcanzar la felicidad y el anhelo por conocer el misterio de la vida. Al alejarse del mundo, al que amaba poderosamente, pudo recibirlo con plenitud dentro de sí misma y conocer su significado. En mi versión, intento que su experiencia gane en intensidad al situar al personaje en “otro lugar,” esto convierte el drama en algo más alegórico y lírico.
Modernizamos la narración, dándole un aire absurdo o alucinado, pero a veces tremendamente realista. Esto supone un cambio de perspectiva sobre lo que fue la vida de E. Dickinson, una visión distanciada y madura de la experiencia humana, de una vida ya vivida. Así nos sentimos transportados a un mundo de esencias, donde el tiempo -siempre sujeto a circunstancias- parece no existir. Nuestra poetisa habla de un pasado que vivencia en un presente eterno y reflexiona sobre él. Vive en la eternidad con la ventaja de volver a vivir la experiencia humana con distancia, sin sus miedos y anhelos, ayudándonos a comprender ese éxtasis de la vida al que se refirió en su obra poética.
En la interpretación de sus poemas me planteo una interrogación sin respuesta posible. Si encuentro un significado doy una versión que posiblemente nadie me podrá confirmar. Me dejo transportar por ellos porque son como una música, una melodía que emociona y que nos conecta intensamente con la vida.